Precious
La felicidad, como todo el mundo sabe, es ecuménica, está al alcance de todos. Está al alcance, incluso, de una negra analfabeta sumida en la marginalidad de Harlem, que padece obesidad mórbida, que fue violada repetitivamente por su padre, que tiene un hijo adolescente con síndrome de Down y cuya madre la maltrata física y psicológicamente.
Es ‘Precious’ una película que abarca demasiados aspectos, quizás por ello podría calificarse de azote a la sociedad, y también de retrato crítico del funcionamiento de un sistema, el estadounidense, que igual que genera esperanza y fe en uno mismo, también te presenta ingredientes para alimentar la degradación, el dolor y el desprecio.
Nos podemos encontrar racismo, frustración, homofobia, abusos sexuales, incesto, inmigración, enfermedades sexuales, homosexualidad, religión, educación y un sin fin de dianas en la que Lee Daniels dispara sin piedad. Son quizás demasiados elementos, demasiados temas los que expone sobre la mesa y por ello, ahonda con especial virulencia en el dolor. Para llevar a cabo un retrato de rechazo, que es quizás el principal sentimiento que está presente de principio a fin, no era necesario abordar la sinuosa y tortuosa vida de la protagonista con tantos matices insertados con el único fin de dejarnos un sentimiento de desolación.
Con todo, ‘Precious’, a pesar de su incisivo abuso en el dolor en busca de lágrimas abundantes, consigue un retrato valiente, poderoso, bien narrado y aún mejor interpretado, convirtiéndose en un film que a pesar del mal rollo que genera, deja una sensación satisfactoria. Su desgarradora historia, a pesar de su exploración de microuniverso sórdido y aterrador, resulta verídico, convincente y emocionante.
Vivo en el rincón de tu memoria, y en realidad siento cuando creo que recuerdo...
Hay un punto en tu vida, en el que te das cuenta: quién importa, quién nunca importó, quién no importa más, y quién siempre importará. De modo que no te preocupes por la gente de tu pasado , hay una razón por la que no estarán en tu futuro.
viernes, 16 de diciembre de 2011
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Viaje al fin del mundo
En la antigüedad, cuando se daba por sentada la horizontalidad de la Tierra, los romanos suponían que allí, donde terminaba la última superficie sólida, emergían los mundos infernales. Hasta la Edad Media, el universo cristiano, en tanto, creyó que el Finis Terrae podía ser el comienzo del Cielo. Actualmente, siglos después de romanos y cristianos primeros, cuando ya se conocen las tierras más allá del Atlántico, el Faro de Punta Candieira, ubicado en las costas de Galicia, más concretamente en el concello de Cedeira, en España, sigue siendo un lugar en el que conviven lo humano, lo pagano y lo divino.
Sus tormentas hacen que el mundo se vuelva noche mientras truenan sus nubes, se recitan oraciones, se recuerdan leyendas y las brujas danzan al compás del sonido de la lluvia.
Son costas, donde se concentran la mayor cantidad de naufragios de las aguas gallegas. Se trata de historias mínimas de 4 ó 5 pescadores que apenas saben despedirse porque navegan con la esperanza de regresar. Y que el único abrazo que reciben antes de morir es el del agua fría que los esconde para siempre en la inmensidad del océano. La tragedia, entonces, no es sólo la muerte, sino la certeza del cuerpo ausente por el resto de los días.
A los pies de la ladera del Faro de Punta Candieira es posible contemplar una agreste y bellísima zona de costa. Sus atardeceres allí son tan impresionantes que son la razón por la que algunas de las que hemos visitado el lugar las consideramos sagradas.
El pueblo al que pertenece tan espectacular lugar es una villa típicamente marinera, formada en torno a la actividad pesquera. Sus estrechas callejuelas están completas de casas típicas. Allí se unen muchos de los elementos que definen hoy al territorio gallego que mira hacia el mar. Las aguas embravecidas; el espíritu de los que han perdido su vida en el mar; las mujeres en puerto esperando mientras tejen redes; los más altos acantilados de Europa bajo el sol; resguardadas playas casi vírgenes; senderos inexplorados; el bullicio de los jóvenes y los turistas; y una gastronomía excepcional, que permite degustar toda clase de mariscos y pescados recién llegados a puerto, elaborados siguiendo las más antiguas tradiciones culinarias.
Sus tormentas hacen que el mundo se vuelva noche mientras truenan sus nubes, se recitan oraciones, se recuerdan leyendas y las brujas danzan al compás del sonido de la lluvia.
Son costas, donde se concentran la mayor cantidad de naufragios de las aguas gallegas. Se trata de historias mínimas de 4 ó 5 pescadores que apenas saben despedirse porque navegan con la esperanza de regresar. Y que el único abrazo que reciben antes de morir es el del agua fría que los esconde para siempre en la inmensidad del océano. La tragedia, entonces, no es sólo la muerte, sino la certeza del cuerpo ausente por el resto de los días.
A los pies de la ladera del Faro de Punta Candieira es posible contemplar una agreste y bellísima zona de costa. Sus atardeceres allí son tan impresionantes que son la razón por la que algunas de las que hemos visitado el lugar las consideramos sagradas.
El pueblo al que pertenece tan espectacular lugar es una villa típicamente marinera, formada en torno a la actividad pesquera. Sus estrechas callejuelas están completas de casas típicas. Allí se unen muchos de los elementos que definen hoy al territorio gallego que mira hacia el mar. Las aguas embravecidas; el espíritu de los que han perdido su vida en el mar; las mujeres en puerto esperando mientras tejen redes; los más altos acantilados de Europa bajo el sol; resguardadas playas casi vírgenes; senderos inexplorados; el bullicio de los jóvenes y los turistas; y una gastronomía excepcional, que permite degustar toda clase de mariscos y pescados recién llegados a puerto, elaborados siguiendo las más antiguas tradiciones culinarias.
No me gustaría terminar este Post sin reseñar un Cortometraje dedicado a todos los que arriesgan su vida en el mar y que se rodó íntegramente en Cedeira. Además reseñar su nominación a los premios goya como mejor cortometraje. Va por todos ellos..!!!!
jueves, 1 de diciembre de 2011
Sobrevivir al VIH
A día de hoy 7400 personas contraerán el VIH en distintos lugares del mundo. Entre ellos, 2300 serán jóvenes entre 15 y 24 años y 2100 serán menores de 15. Hoy, como cada día del año, cada 13 segundos, una nueva persona va a infectarse con el VIH y cada 15, una persona va a morir a causa del sida.
Pero hoy también es un día especial: En todas las televisiones del mundo, en cada emisión de radio, en cada periódico vas a escuchar hablar sobre VIH/sida. Entonces hoy podría ser un buen día para que las cosas cambien.
Hoy podemos empezar a usar preservativo SIEMPRE en nuestras relaciones sexuales. Hoy las mujeres embarazadas pueden pedirle a su obstetra el análisis de VIH para, en caso de ser positivo, evitar la transmisión a su bebé. Hoy podemos decidir hacernos la prueba de VIH para, en caso de dar positivo, acceder a controles y tratamientos que en nuestro país son gratuitos.
Hoy podemos recordarles a los médicos que pueden tomar la iniciativa y ofrecer a sus pacientes que se testeen y ayudar así a obtener un diagnóstico temprano y ofrecer un tratamiento oportuno.
Hoy podemos recordar a las millones de personas que ya no están por causa de esta epidemia. Hoy, que contamos con tratamientos efectivos, podemos reclamar que tengan acceso todos los que lo necesitan. Es también un día para escuchar las voces de las personas que viven con VIH, a quienes debemos entender como parte de la solución y no como parte del problema.
Hoy también podemos empezar a confrontar el estigma y la discriminación que rodean al VIH. Hoy es un día para desafiar la ignorancia y la negación que los causan. Es un día para el coraje político y eso significa luchar contra la desigualdad de género, la homofobia y la pobreza que continúan conduciendo esta epidemia.
Así es que, tal vez un día como hoy no tengamos que hablar más de VIH/sida. Tal vez un día como hoy no exista más un Día Mundial del Sida. Tal vez un día como hoy sea mejor que cualquier otro día.
Pero hoy también es un día especial: En todas las televisiones del mundo, en cada emisión de radio, en cada periódico vas a escuchar hablar sobre VIH/sida. Entonces hoy podría ser un buen día para que las cosas cambien.
Hoy podemos empezar a usar preservativo SIEMPRE en nuestras relaciones sexuales. Hoy las mujeres embarazadas pueden pedirle a su obstetra el análisis de VIH para, en caso de ser positivo, evitar la transmisión a su bebé. Hoy podemos decidir hacernos la prueba de VIH para, en caso de dar positivo, acceder a controles y tratamientos que en nuestro país son gratuitos.
Hoy podemos recordarles a los médicos que pueden tomar la iniciativa y ofrecer a sus pacientes que se testeen y ayudar así a obtener un diagnóstico temprano y ofrecer un tratamiento oportuno.
Hoy podemos recordar a las millones de personas que ya no están por causa de esta epidemia. Hoy, que contamos con tratamientos efectivos, podemos reclamar que tengan acceso todos los que lo necesitan. Es también un día para escuchar las voces de las personas que viven con VIH, a quienes debemos entender como parte de la solución y no como parte del problema.
Hoy también podemos empezar a confrontar el estigma y la discriminación que rodean al VIH. Hoy es un día para desafiar la ignorancia y la negación que los causan. Es un día para el coraje político y eso significa luchar contra la desigualdad de género, la homofobia y la pobreza que continúan conduciendo esta epidemia.
Así es que, tal vez un día como hoy no tengamos que hablar más de VIH/sida. Tal vez un día como hoy no exista más un Día Mundial del Sida. Tal vez un día como hoy sea mejor que cualquier otro día.
martes, 29 de noviembre de 2011
30 Seconds para alucinar
Muy complicado realizar una crónica del concierto ofrecido por 30 Seconds To Mars en Frankfurt con motivo de la gira de Closer to the Edge.
Por un lado los fans acérrimos, quienes verán todo lo positivo que tuvo el concierto, pero, por otro, habrá quienes siendo realistas y con el corazón en la mano se mojen y digan lo que allí aconteció.
Yo me mojo, quizás hasta que me ahogue, pero no puedo pasar por alto el bochornoso concierto ofrecido por Jared Leto y los suyos.
Si volvemos a los fans, quienes en su mayoría abarrotaron el aforo y gritaban como si se les fuese la vida en ello, hicieron cola durante horas para tener una buena visibilidad frente al escenario y se dejaron la paga del mes ( la entrada más barata 45 euros ).
En lo musical, poquita cosa, por no decir nada. Sí es cierto que el montaje fue espectacular, la entrega fue máxima de principio a fin y el sonido estuvo a la altura de las circunstancias. El inicio, épico como pocos, estuvo marcado por los dos primeros cortes que hacen lo propio en su citada nueva referencia, ‘Is a Beatiful life’ y ‘Night Of The Hunter’. A partir de ahí un compendio de canciones como ‘Attack’, ‘This Is War’, ‘100 Suns’, ‘Closer To The Edge’ y ‘L490’ que hicieron las delicias de un respetable que se entregó en cuerpo y alma tanto o más que los músicos sobre el Stage. Pero yo estaba atónita, por un momento pensé que me enfrentaba a una broma de muy mal gusto, pero no, el frontman de la banda ejerció a la perfección como tal, sin embargo, no estuvo a la altura de las circunstancias como cantante. Todas, repito, todas las canciones las empezaba pero ninguna las finalizaba, dejando la mayor parte de las letras sin cantar, siendo coreadas por el público casi en su totalidad. Mientras, Jared se aferraba a lo alto de las plataformas situadas al borde del escenario, daba vueltas al pie del micrófono cual animal afectado de un síndrome vestibular, arengaba a las masas con sus coreos y levantaba los brazos cual hooligan cargado de alcohol. Y reseñar el constante “jump, jump, jump” al que animaba una canción tras otra, donde repitió infinidad de veces lo maravilloso que era el público y agradecía por todo a Frankfurt.
Como político, Jared tendría futuro por sus discursos sin fundamento, si bien, este actor reconvertido en frontman, que no cantante pues no cantó nada, hizo bien su papel y lo jugó a la perfección. Siendo ídolo de masas, las supo mover, controlar y animar a su antojo, destacando el instante que cogió su acústica e intentó cantar, momento que tampoco lo hizo y volvió a tirar, nuevamente, del apoyo vocal de los presentes en el foso y las gradas.
Y el cierre, los más desconcertante que yo he visto, Jared & Company se permitieron el lujo de poner íntegramente el Video Clip de "Hurricane " video clip que dura aproximadamente 8 minutos y se marcharon del escenario, sin entonar otra vez, ni una sola estrofa, ( os juro que yo no daba crédito a lo que estaba aconteciendo allí ). Luego reanudó con el tema "Kings and Queens’, momento en que Jared hizo subir a unas treintena de personas del público, para terminar de rematar el bochornoso espectáculo.
Y ahora y por poner algo de positivo en todo esto y para que entendáis porque yo fui a ver a estos chicos a Frankfurt os dejo un Unplugged, donde realmente enamoran y cantan, algo que desgraciadamente olvidaron hacer en Frankfurt.
Por un lado los fans acérrimos, quienes verán todo lo positivo que tuvo el concierto, pero, por otro, habrá quienes siendo realistas y con el corazón en la mano se mojen y digan lo que allí aconteció.
Yo me mojo, quizás hasta que me ahogue, pero no puedo pasar por alto el bochornoso concierto ofrecido por Jared Leto y los suyos.
Si volvemos a los fans, quienes en su mayoría abarrotaron el aforo y gritaban como si se les fuese la vida en ello, hicieron cola durante horas para tener una buena visibilidad frente al escenario y se dejaron la paga del mes ( la entrada más barata 45 euros ).
En lo musical, poquita cosa, por no decir nada. Sí es cierto que el montaje fue espectacular, la entrega fue máxima de principio a fin y el sonido estuvo a la altura de las circunstancias. El inicio, épico como pocos, estuvo marcado por los dos primeros cortes que hacen lo propio en su citada nueva referencia, ‘Is a Beatiful life’ y ‘Night Of The Hunter’. A partir de ahí un compendio de canciones como ‘Attack’, ‘This Is War’, ‘100 Suns’, ‘Closer To The Edge’ y ‘L490’ que hicieron las delicias de un respetable que se entregó en cuerpo y alma tanto o más que los músicos sobre el Stage. Pero yo estaba atónita, por un momento pensé que me enfrentaba a una broma de muy mal gusto, pero no, el frontman de la banda ejerció a la perfección como tal, sin embargo, no estuvo a la altura de las circunstancias como cantante. Todas, repito, todas las canciones las empezaba pero ninguna las finalizaba, dejando la mayor parte de las letras sin cantar, siendo coreadas por el público casi en su totalidad. Mientras, Jared se aferraba a lo alto de las plataformas situadas al borde del escenario, daba vueltas al pie del micrófono cual animal afectado de un síndrome vestibular, arengaba a las masas con sus coreos y levantaba los brazos cual hooligan cargado de alcohol. Y reseñar el constante “jump, jump, jump” al que animaba una canción tras otra, donde repitió infinidad de veces lo maravilloso que era el público y agradecía por todo a Frankfurt.
Como político, Jared tendría futuro por sus discursos sin fundamento, si bien, este actor reconvertido en frontman, que no cantante pues no cantó nada, hizo bien su papel y lo jugó a la perfección. Siendo ídolo de masas, las supo mover, controlar y animar a su antojo, destacando el instante que cogió su acústica e intentó cantar, momento que tampoco lo hizo y volvió a tirar, nuevamente, del apoyo vocal de los presentes en el foso y las gradas.
Y el cierre, los más desconcertante que yo he visto, Jared & Company se permitieron el lujo de poner íntegramente el Video Clip de "Hurricane " video clip que dura aproximadamente 8 minutos y se marcharon del escenario, sin entonar otra vez, ni una sola estrofa, ( os juro que yo no daba crédito a lo que estaba aconteciendo allí ). Luego reanudó con el tema "Kings and Queens’, momento en que Jared hizo subir a unas treintena de personas del público, para terminar de rematar el bochornoso espectáculo.
Y ahora y por poner algo de positivo en todo esto y para que entendáis porque yo fui a ver a estos chicos a Frankfurt os dejo un Unplugged, donde realmente enamoran y cantan, algo que desgraciadamente olvidaron hacer en Frankfurt.
domingo, 27 de noviembre de 2011
La saga Crepúsculo y sus efectos secundarios
Una cesárea a mordiscos que el director nos muestra desde la perspectiva de la madre y a la que algunos expertos atribuyen varios capítulos de epilepsia fotosensible.
Pero esto tiene una explicación que va más allá de los gustos de un espectador o del guión de la película. Según varios médicos, la escena del parto de Bella, que incluye imágenes rojas, blancas y negras intercalándose, puede producir episodios de epilepsia fotosensitiva.
"Es como si una luz se encendiera y se apagara y está mandando esa señal a tu cerebro cada vez", explicó el Doctor Michael G.Chez a la CBS. "El problema en este caso es que la luz en los cines es muy oscura y esto puede suponer que la luz se convierta en flashes".
Según la teoría de este doctor, las imágenes del parto de Bella serían algo así como cuando en una discoteca se utilizan esas luces que aparecen y desaparecen y hacen que se vea todo a cámara lenta. Un efecto llamado "luz estroboscópica".
De todos modos, Amanecer no es la única película que ha causado problemas médicos a algún espectador en la sala. Durante la proyección de una de las películas de Danny Boyle, 127 Horas, en la que James Franco interpreta a un escalador que se queda atrapado en medio de dos rocas, varios espectadores vomitaron y se desmayaron.
http://www.20minutos.es/noticia/1233243/0/amanecer-crepusculo/ataques-epilepticos/escena-parto-bella/
jueves, 24 de noviembre de 2011
La última carta
Freddie Mercury, nombre que eligió en detrimento de su original e hindú Farrock Bulsara, porque "tenía más poder", cumpliría hoy 65 años. Todo lo que podría haber hecho por la música desde su prematura muerte en 1991 hasta el día de hoy es imposible de imaginar. "¿Cuando esté muerto a quién le importará? A mí no", decía en una entrevista que se reproduce hoy en su página oficial. Libraba así a todos de la angustia y anticipaba la resignación.
A 20 años de su muerte, la estampa y la voz de Mercury siguen siendo únicas. En sus 45 años de vida vivió con la intensidad de varias existencias y dejó su identidad marcada a fuego en el show bussiness.
Mary Austin, fue su esposa durante seis años, y cuando Freddie descubrió y asumió plenamente su homosexualidad, la relación se transformó, pero mantuvo el cariño y el respeto por el resto de sus vidas.
Ella fue la primera en enterarse de que Freddie padecía VIH y en su testamento, el músico le dejó la mitad de su fortuna, incluso Garden Lodge, la lujosa mansión que Mercury tenía en el exclusivo barrio londinense de Kensington, repleta de muebles antiguos, pinturas originales y rodeada de un jardín japonés.
Dicen los allegados que durante las giras Freddie no pasaba dos noches seguidas con el mismo amante, frecuentando clubes y fiestas gays donde la promiscuidad era lo más común. Sin embargo, él declaraba que toda la extravagancia y extroversión que mostraba en el escenario, menguaban cuando se encontraba en la intimidad. Por eso, declaró públicamente en una carta que padecía sida, recién un día antes de morir. Así, terminó con todas las especulaciones sobre su salud que habían rondado por meses. Unos años antes, Mercury vio avecinarse la tragedia cuando dos amigos suyos, ex amantes, murieron de sida. Entonces, la enfermedad era mala palabra, no sólo por sus consecuencias fatales sino por la estigmatización social que implicaba.
Y asi se despidió, el más grande:
"Respondiendo a las informaciones y conjeturas que sobre mí han aparecido en la prensa desde hace dos semanas, deseo confirmar que he dado positivo en las pruebas del virus y que tengo el sida... Es hora de que mis amigos y mis fans en todo el mundo conozcan la verdad y deseo que todos se unan a mí, a mis médicos y a todos los que padecen esta terrible enfermedad para luchar contra ella..."
Freddie Mercury
23 de noviembre de 1991
(24 horas despúes de haber escrito la carta, Freddie Falleció)
Las últimas horas de Freddie ( Texto transcrito íntegramente del Blog de Queen )
Muy poco se sabe de las ultimas horas de Freddie Mercury. Su padecimiento fue celosamente mantenido en secreto durante años. Solamente algunos de sus amigos más cercanos, sus amistades y su novio Jim Huttom, estuvieron con la estrella de Queen en estos momentos tan difíciles para ellos.
La Enfermedad
Severos dolores aquejaban día tras día al pianista. Huttom comentaría que la ultima vez que Mercury estuvo consiente fue el viernes 21 de noviembre de 1991. Cuando regreso a Garden Lodge (suntuosa y extravagante mansión londinense que Freddie amaba), Jim lo subió a ver. El peluquero y jardinero de profesión se recostó al lado del cantante, quien dijo con un suspiro: “pronto todo el mundo lo sabrá”. Se refería a la carta donde anunciaba oficialmente que estaba enfermo de SIDA y que seria entregada a la prensa internacional a la media noche. Mercury lo hizo así porque no quería que la prensa sensacionalista británica tuviera la exclusiva. Fue una especie de venganza después que los tabloides especularan durante meses sobre su condición.
Sus últimas palabras
A las 10 de la noche se agitó terriblemente, pedía sus medicinas a gritos: cuatro píldoras analgésicas (el tratamiento con AZT y otros medicamentos los había abandonados semanas antes). Hutton y Mercury se quedaron dormidos, abrazados. En la madrugada del domingo 24 de noviembre, Mercury despertó a su pareja para que le llevara algo de fruta. Le preparó rebanadas de mango y un vaso con jugo para combatir la deshidratación crónica que sufría su famoso consorte. El lider de Queden comió la fruta y Jim volvió a dormir. Unos minutos después de las 3 de la mañana, Freddie despertó a golpes a Hutton. Abría la boca desesperado, señalando su garganta y su rostro reflejaba pánico. Su acompañante no sabia qué hacer. Pasaron más de 30 minutos, hasta que llegó otro asistente de Freddie, llamado Joe. Ambos trataron de calmarlo, hasta que Joe reviso la garganta y encontró que se le había atorado un pedazo de mango, pero Mercury estaba tan débil que no podía tragarlo ni escupirlo. Poco después volvió a dormir. A las seis de la mañana, Freddie pronunciaría sus ultimas palabras: “Pipí, pipí.”
La llamada de la muerte
Joe y Jim lo llevaron al baño cargando, pues no podía tenerse en pie. Cuando lo regresaron a la cama, se escuchó el espantoso crujido de un hueso rompiéndose. Mercury aulló de dolor y comenzó a convulsionarse. Trataron de calmarlo, pero fue inútil. Llamaron al médico Gordon Atkinson, quien le recetó una inyección de morfina, aunque era alérgico a ella. Atkinson comentó que el paciente moriría el martes. Mary, la apoderada legal y confidente de Freddie, pasó a verlo por la mañana. Elton John fue a visitarlo unos momentos. Poco después llegaría otro de sus grandes amigos, Dave Clark, del grupo Dave Clark. Freddie estaba peor que nunca. No respondía a ningún estimulo externo. Sus ojos estaban opacos. Clark le tomó la mano para que acariciara a Delilah, la gata inmortalizada en la canción del mismo nombre del disco Innuendo. Mercury hizo evidente que quería ir al baño, sin embargo, se hizo en la cama. Huttom les pidió a todos que salieran porque le iba a poner camiseta y calzones limpios. Mientras le ponía los calzoncillos, Freddie quiso ayudar, subiendo su pierna izquierda. Ese fue el último esfuerzo. Huttom comenta que al sentir que la pierna perdía fuerza, supo que una de las grandes leyendas del rock mundial había muerto. Jim tomó a Freddie, su amante por siete años, y lo cubrió de besos. Dijo que lo veía radiante, como si al final todo lo malo hubiera desaparecido, volviendo a ser aquel que estremeció al mundo con su arte, encanto y voz.
A 20 años de su muerte, la estampa y la voz de Mercury siguen siendo únicas. En sus 45 años de vida vivió con la intensidad de varias existencias y dejó su identidad marcada a fuego en el show bussiness.
Mary Austin, fue su esposa durante seis años, y cuando Freddie descubrió y asumió plenamente su homosexualidad, la relación se transformó, pero mantuvo el cariño y el respeto por el resto de sus vidas.
Ella fue la primera en enterarse de que Freddie padecía VIH y en su testamento, el músico le dejó la mitad de su fortuna, incluso Garden Lodge, la lujosa mansión que Mercury tenía en el exclusivo barrio londinense de Kensington, repleta de muebles antiguos, pinturas originales y rodeada de un jardín japonés.
Dicen los allegados que durante las giras Freddie no pasaba dos noches seguidas con el mismo amante, frecuentando clubes y fiestas gays donde la promiscuidad era lo más común. Sin embargo, él declaraba que toda la extravagancia y extroversión que mostraba en el escenario, menguaban cuando se encontraba en la intimidad. Por eso, declaró públicamente en una carta que padecía sida, recién un día antes de morir. Así, terminó con todas las especulaciones sobre su salud que habían rondado por meses. Unos años antes, Mercury vio avecinarse la tragedia cuando dos amigos suyos, ex amantes, murieron de sida. Entonces, la enfermedad era mala palabra, no sólo por sus consecuencias fatales sino por la estigmatización social que implicaba.
Y asi se despidió, el más grande:
"Respondiendo a las informaciones y conjeturas que sobre mí han aparecido en la prensa desde hace dos semanas, deseo confirmar que he dado positivo en las pruebas del virus y que tengo el sida... Es hora de que mis amigos y mis fans en todo el mundo conozcan la verdad y deseo que todos se unan a mí, a mis médicos y a todos los que padecen esta terrible enfermedad para luchar contra ella..."
Freddie Mercury
23 de noviembre de 1991
(24 horas despúes de haber escrito la carta, Freddie Falleció)
Las últimas horas de Freddie ( Texto transcrito íntegramente del Blog de Queen )
Muy poco se sabe de las ultimas horas de Freddie Mercury. Su padecimiento fue celosamente mantenido en secreto durante años. Solamente algunos de sus amigos más cercanos, sus amistades y su novio Jim Huttom, estuvieron con la estrella de Queen en estos momentos tan difíciles para ellos.
La Enfermedad
Severos dolores aquejaban día tras día al pianista. Huttom comentaría que la ultima vez que Mercury estuvo consiente fue el viernes 21 de noviembre de 1991. Cuando regreso a Garden Lodge (suntuosa y extravagante mansión londinense que Freddie amaba), Jim lo subió a ver. El peluquero y jardinero de profesión se recostó al lado del cantante, quien dijo con un suspiro: “pronto todo el mundo lo sabrá”. Se refería a la carta donde anunciaba oficialmente que estaba enfermo de SIDA y que seria entregada a la prensa internacional a la media noche. Mercury lo hizo así porque no quería que la prensa sensacionalista británica tuviera la exclusiva. Fue una especie de venganza después que los tabloides especularan durante meses sobre su condición.
Sus últimas palabras
A las 10 de la noche se agitó terriblemente, pedía sus medicinas a gritos: cuatro píldoras analgésicas (el tratamiento con AZT y otros medicamentos los había abandonados semanas antes). Hutton y Mercury se quedaron dormidos, abrazados. En la madrugada del domingo 24 de noviembre, Mercury despertó a su pareja para que le llevara algo de fruta. Le preparó rebanadas de mango y un vaso con jugo para combatir la deshidratación crónica que sufría su famoso consorte. El lider de Queden comió la fruta y Jim volvió a dormir. Unos minutos después de las 3 de la mañana, Freddie despertó a golpes a Hutton. Abría la boca desesperado, señalando su garganta y su rostro reflejaba pánico. Su acompañante no sabia qué hacer. Pasaron más de 30 minutos, hasta que llegó otro asistente de Freddie, llamado Joe. Ambos trataron de calmarlo, hasta que Joe reviso la garganta y encontró que se le había atorado un pedazo de mango, pero Mercury estaba tan débil que no podía tragarlo ni escupirlo. Poco después volvió a dormir. A las seis de la mañana, Freddie pronunciaría sus ultimas palabras: “Pipí, pipí.”
La llamada de la muerte
Joe y Jim lo llevaron al baño cargando, pues no podía tenerse en pie. Cuando lo regresaron a la cama, se escuchó el espantoso crujido de un hueso rompiéndose. Mercury aulló de dolor y comenzó a convulsionarse. Trataron de calmarlo, pero fue inútil. Llamaron al médico Gordon Atkinson, quien le recetó una inyección de morfina, aunque era alérgico a ella. Atkinson comentó que el paciente moriría el martes. Mary, la apoderada legal y confidente de Freddie, pasó a verlo por la mañana. Elton John fue a visitarlo unos momentos. Poco después llegaría otro de sus grandes amigos, Dave Clark, del grupo Dave Clark. Freddie estaba peor que nunca. No respondía a ningún estimulo externo. Sus ojos estaban opacos. Clark le tomó la mano para que acariciara a Delilah, la gata inmortalizada en la canción del mismo nombre del disco Innuendo. Mercury hizo evidente que quería ir al baño, sin embargo, se hizo en la cama. Huttom les pidió a todos que salieran porque le iba a poner camiseta y calzones limpios. Mientras le ponía los calzoncillos, Freddie quiso ayudar, subiendo su pierna izquierda. Ese fue el último esfuerzo. Huttom comenta que al sentir que la pierna perdía fuerza, supo que una de las grandes leyendas del rock mundial había muerto. Jim tomó a Freddie, su amante por siete años, y lo cubrió de besos. Dijo que lo veía radiante, como si al final todo lo malo hubiera desaparecido, volviendo a ser aquel que estremeció al mundo con su arte, encanto y voz.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
La maravilla del desamor
Adele. Es pensar en ese nombre y automáticamente la piel se nos eriza. Beyoncé ha dicho que "escuchar a Adele es como oír a Dios". Y yo estoy completamente de acuerdo.
Este nombre, como mucho de vosotros ya habreis adivinado, pertenece a la cantante más importante del momento y a una de las mejores voces de la historia de la música.
Nadie se escapa de la fuerza del amor, pero más difícil es aún salir de las garras del desamor. Adele lo sufrió, y en la más oscura profundidad del abandono y la tristeza gestó todas y cada una de las canciones que forman este “21” (edad que tenía cuando escribió las canciones).
"21" suena a soul, a soul amable con aires pop y a soul triste, tiene toques de gospel, mezclando lo clásico y lo nuevo en un equilibrio perfecto, suena a piano, suena a country y a música del alma.
Un álbum en el que diez de las canciones están escritas por la propia Adele y que, desde la primera escucha, sobrecoge por su enorme calidad. Si todavía no habéis escuchado Rolling in the deep o Someone like you, cuya interpretación en los Brit Awards ha sido, hasta la fecha, el mejor momento musical del 2011 con mucha diferencia, esta es vuestra oportunidad:
Este nombre, como mucho de vosotros ya habreis adivinado, pertenece a la cantante más importante del momento y a una de las mejores voces de la historia de la música.
Nadie se escapa de la fuerza del amor, pero más difícil es aún salir de las garras del desamor. Adele lo sufrió, y en la más oscura profundidad del abandono y la tristeza gestó todas y cada una de las canciones que forman este “21” (edad que tenía cuando escribió las canciones).
"21" suena a soul, a soul amable con aires pop y a soul triste, tiene toques de gospel, mezclando lo clásico y lo nuevo en un equilibrio perfecto, suena a piano, suena a country y a música del alma.
Un álbum en el que diez de las canciones están escritas por la propia Adele y que, desde la primera escucha, sobrecoge por su enorme calidad. Si todavía no habéis escuchado Rolling in the deep o Someone like you, cuya interpretación en los Brit Awards ha sido, hasta la fecha, el mejor momento musical del 2011 con mucha diferencia, esta es vuestra oportunidad:
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





